Inicio > Vintage > Putito

Putito

Merodeando mails viejos encontré cosas de un blog que murió antes de nacer… cuándo la explosión de hormonas me dominaba (más que ahora) y tenía un cartel en la frente que decía “COGEME”. Esos rushs de lujuria puberta, simplemente soy genial.

UTOPÍA

“Lo quiero.
Siempre lo deseé, en mis más profundos y pervertidos sueños él era mío y de nadie más. Complacía mis deseos, lo besaba, lo violaba, me violaba y gritabamos como dos lobas en celo. Para él yo era el más puto, el más sucio de todos, sabía que le calentaba y en cierto punto me gustaba ponerlo en ebullición; no por verlo al palo sino porque el poder me calienta, y que él no se de cuenta por su absurdo egocentrismo me seducía aún peor.
Cada parte de su cuerpo esculpida por el mismo Zeus era perfecta, su cintura, sus piernas, sus muslos, cada vez que sus ojos esmeralda se posaban sobre mí una explosión de endorfinas invadía mi cuerpo… él era mío.
Estaba lleno de su carne, dentro de mí cada centímetro de su letal verga me hacían gemir y tocar el cielo con las manos. Podía jurar que esa cama nos envidiaba, cada rechinido era una puteada que nos decía desde cada gota de envidia que corroían aquellas viejas patas de roble labrada a mano.
No te atrevas a parar le decía, había esperado mucho tiempo por aquel momento, y cinco minutos de distracción para pensar en un arrepentimiento futuro no me era una idea nada agradable. Que bien le sentaba ese traje, y mas si me estaba follando con él… estabamos amalgamados, extasiados de placer, no podíamos parar. Nos deseabamos, más que el aire que respirabamos, eramos nuestra propia droga.
Ibamos tan bien… porque paraste?
Ya sabía, esos ojos verdes que me miraban, los mismos que me dieron escalofríos de placer ahora lo observaban con odio, bronca, impotencia. Lo tenía a él, su cuerpo, su torso y sus rulos… pero no tenía su mente, la misma hija de puta que me había jugado malas pasadas veces anteriores con todos aquellos que quise. Otra vez me lo sacaba de la boca, sin terminar el plato entero, me dejaba saborear sólo un bocado para saber lo que se siente. Era una carrera que ella siempre ganaba, deseo y mente… viejos rivales que me gustaba hacer competir aunque siempre terminara perdiendo la apuesta y la cordura preponderara sobre la lujuria.
Era bueno en lo que hacía, hacía hervir su entrepierna, pero no lo suficiente. Otra vez se me escapó, y ahi quedé yo, a medio vestir. La remera salida estaba excitada, mis calzoncillos estaban calientes y yo, vacío. Sin nada que decir, acallé mi garrote entre las piernas con suaves lamentos que no me creía ni yo… ya va llegar el día, preparate cerebro, cada fallo es una prueba que perfecciona mi libido.

T.M.”

PD: Amo el verbo follar, no por lo que significa sino por la fonética.

Anuncios
  1. 28/06/2010 en 5:48 AM

    Así por la mañana tropezarse una con este texto y ¡¡con esa foto!! Me has dejado anonadada.

    Es cierto: follar es una hermosa palabra, tiene una bonita sonoridad. También me gusta “yacer con”, aunque sea de otro tiempo.

    • 28/06/2010 en 8:20 AM

      Es verdad “yacer con” suena bien, la podría adoptar igual jaja. Bueno gracias por pasarte espero que te haya levantado el ánimo el texto, porque a mi si jaja… Saludos querida!

  1. No trackbacks yet.

¿Qué te pareció?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: