Archivo

Archive for 29 agosto 2010

De comienzo a fin.

Se miraron con esa sonrisa cómplice y no hacía falta que hablaran, el sentimiento era más puro y hablaba por ellos. En aquél sillón blanco él se levantó y dijo que lo esperara sin moverse, volvió con la felicidad desbordando por los poros.

– No creíste que te iba a dejar que te fueras así no?

-Y vos no pensabas que yo te iba a dejar así no?

Con un beso sellaron lo que sentían y el corazón nuevamente se les salía por la boca, esos anillos no eran más que eso, anillos. La materialización burda de algo intangible y que no podía explicarse.

Sólo era un tiempo, no hay algo a lo que el amor no pueda sobreponerse. El día había llegado y se despidieron con lágrimas que eran imposibles de retener. Se despidieron en la puerta, verse alejar uno del otro en el aeropuerto iba a ser demasiado.

Caminando por la playa días después, él recordaba esos momentos de corridas y juegos inocentes desde que eran niños y hasta hace una semana que habían ido para que las olas los abracen y sientan que llenaban todo el océano del más puro sentimiento. La nostalgia lo invadía y su alma se disecaba, pero el sentirse egoísta al retenerlo, eso no era amor. Y no hacía falta decir más.

A través de la web cam se hablaban y tenían esas charlas subidas de tono que intentaban reemplazar esa euforia y erotismo salvaje que tenían entre sábanas. No podían estar separados ni un instante, pero cada vez se hacía más difícil.

Del otro lado, él pensaba en aguantar solamente, contaba las horas para poder conectarse a su laptop y verlo, sentirlo, escucharlo. Reproches de llamadas no realizadas y celos absurdos se hacían frecuentes, pero no era nada más que nostalgia. Nostalgia por estar separados y juntos al mismo tiempo, entendían que era lo que habían elegido pero aún así sus almas se estaban disecando.

La emoción de verse a través de una pantalla iba pasando de a poco a rutina con gusto a tristeza, ya no podían más. Casi ni se acordaban cuando había sido la última vez que se habían reído o disfrutado lejos de esas cuatro paredes con wi fi. Estaban al borde del colapso.

– No creíste que iba a dejar las cosas así no?

No hizo falta decir nada, otra vez esa ola de emociones juntas que se resumían en lo mismo, amor.

Sentían que sus corazones empezaban a latir de nuevo, que el tiempo se detenía, que volvían a ser uno… en realidad nunca dejaron de serlo, sólo que lo estaban olvidando.

Y detrás de esa puerta, que jamás pensó abrir estaba él. Ese frío gélido de Rusia los abrazo a los dos intentando mitigar ese fuego sagrado que los envolvía, pero era imposible, aquello que sentían era impenetrable.

Nunca más se separarían, la felicidad no estaba en cumplir un sueño. La felicidad…

La felicidad eran ellos.

Anuncios

Esa puta droga

Todos buscamos lo mismo, todo se resume a lo mismo… placer.

Esa puta droga que todos damos y recibimos, ya sea explorando nuestras habilidades, haciendo lo que nos gusta, perdiendo tiempo en algo que otros quizás les chupe un huevo entender. Así funciona todo, debo admitir que me encanta ver cómo algunos de los seres humanos encontramos la dosis de placer en cosas tan simples, retorcidas y casi a veces inexplicables.

Para mis humildes y precarios 21 años siento que no encajo, nunca encajé con la población de mi edad… y muy feliz de eso.

Mientras la mayoría disfruta de salir a bailar, ponerse en pedo, cogerse a cualquiera o salir a comer un chori a la costa yo soy feliz viendo películas de culto, leyendo y entendiendo sonetos o simples escritos,  y como gran resultado enmarañando aún más mi psiquis y generando nuevas ideas que alimentan mi líbido para cosas como esta, un blog.

Artistas que dejan huella en mí, llámese cineastas, pintores, músicos y escritores hacen que realmente me sienta en una nebulosa tal de satisfacción que hacen que mi hedonismo esté por las nubes.

No pretendo cambiar nada, no busco cambiar nada eso es justamente lo que genera en las personas una intriga (me incluyo) que te lleva a lugares insospechados. No hay que mirar las cosas, hay que observárlas. No hay que entenderlas, hay que vivirlas. No hay que sentir, hay que hacer que te explote el puto corazón.

A eso, a eso yo le llamo mi puta droga.

Free bitch baby

Hace rato quería escribir sobre lo que van a leer y por falta de inspiración, tiempo o ganas no lo hacía… esto del blog creo que demanda tiempo y no quiero hacer post apurados y sin sentido, dentro de lo que pueda quiero poner calidad en lo que escriba, sea bueno o malo, eso lo dejo al criterio del lector. Ahora sí, vamos con el post de hoy…

La música es algo que indistinto del gusto de cada uno, género o nacionalidad te transporta a dónde vos quieras, porque  cuándo escuchás lo que te gusta te olvidás no sé si del mundo pero de una gran parte de él unos minutos seguro. Ya lo dijo el destructor de Dios Nietzsche “Sin música, la vida sería un error”.  A lo largo de los años es genial ver cómo cada canción que por X motivo se cruza en tus oídos te llega y te identifica de una manera que solamente vos podés sentir y que ni siquiera podés explicar o intentar poner en palabras cuánto es lo que te moviliza, ya sea lenta, movida, con una voz ronca o una simple melodía; todo va a lo mismo, activar neurotransmisores y provocarte una emoción.

Bueno esto es lo que me pasa con esta mujer, Lady Gaga. Más allá de toda la parafernalia que hay alrededor de ella, el show, y el personaje que muchos dicen que interpreta y ni me voy a gastar en lo que ella piensa o cree porque no es la idea pero sepan que ella es así no por llamar la atención sino porque simplemente ES y “cuando un clavo sobesale seguro recibe un martillazo”; creo que algunos ni siquiera le dan la oportunidad de escuchar las letras o al menos interesarse en porqué hace lo hace. No voy a decir que hago lo mismo, porque no es así, pero en general antes de decir si me gusta o no un artista escucho al menos tres canciones. Siempre me gusta escuchar música nueva.

Es verdad que puede ser impactante y hasta casi agresivo cuando uno la ve, pero eso depende de cada uno, si vos decidís que la imagen prepondere por el producto y la calidad de la persona es obvio que vas a cambiar fácil de canal o de estación de radio si pasa algo que no crees apetecible. Antes de ser un little monster como ella dice (a un fan sólo le gusta la música de ella y nada más, y yo creo que estoy lejos de eso) era fan casi asérrimo de Madonna (no es que haya dejado de serlo pero se aplacó bastante esa euforia adolescente), me gusta su energía, su inteligencia y cómo siempre fue y es una visionaria en lo que respecta a ser una artista completa, pero eso no era suficiente, me gustaba y la amaba sí, pero no siento esto que siento por Gaga. Esta mina sin dudas tocó una fibra íntima que me da orgullo decir, me incentivó aún más a ser una buena persona, tender a la unión y ayudó a todo este proceso interno que me lleva a ser la persona positva, alocada y desprejuiciada que pelea día a día con su ego para dejar paso libre a su esencia.

Vi miles de entrevistas y leí un montón de notas, es inteligente, pasional y sin dudas es talentosa en lo que hace. No por nada rompió récords y todo el mundo mal o bien habla de ella, tiene ese ALGO que más allá de lo musical y que te guste o no, transmite. A veces me da risa lo que dice, otras veces me parte al medio con una canción, y otras tantas me hace bailar como un desaforado… Lo cierto es que Lady Gaga es alguien que llegó para quedarse en mi vida y me da alegría que así sea. Ojalá todos tengamos ese referente que con escuchar un tema a la mañana te alegra el día, si te sentís mal hace que ese malestar se aplaque o que simplemente si estás pasándola bien ese momento sea aún más especial.

Les voy a dejar este video, la mayoría quizás ni se gaste en mirarlo. Pero al que decida mirarlo vea que a través de todo, hay una simple chica de apenas 24 años, simple y que quiere aportar su grano de arena para que este mundo sea un poco mejor. Esto suena como el simple verso de un positivista boludo u optimista ciego, pero ya dije… los prejuicios acá no cuentan, sino los hechos, y Lady Gaga sin dudas tiene mucho que ver en mi día a día.

Esto también pasará

Mente y cuerpo alineados, mirando el mismo objetivo. Ninguno domina a otro, se complementan pero no se juntan. Un tropezón no es caída y hay que metabolizar emociones lo más rápido que se pueda, así funciona esto. Cronos cada vez aligera más el paso, y debo decir que me gusta.
Mis ojos apenas se abren te sonríen y no preguntan nada, se callan para no frustrar el momento. A veces me siento extasiado, a veces es bueno estar de vuelta y sentirse reconfortado, contenido, sólo. Calíope y Apolo son buenos compañeros en estos parlantes, siempre lo fueron y por eso son los únicos que me acompañan en toda esta travesía surrealista que quiere salir de repente, pero no, ahora no.
Te ayudo a llevar la carga, pero no me hagas responsable de ella. Cada uno en el rol que le corresponde, como siempre, como tiene que ser. Nada de “habría” o “hubiera”, lo que pasó es la única manera en la que tuvo que haber pasado y es perfecto, el arquitecto sabe más que uno, y yo simple peón no refuto, acato. No respondo, me entrego.
Siempre es lo mismo, una vez que se domina todo es simple, vacío y casi sin sentido. Juego el personaje pero no me lo creo, no dejo que me devore. Lo analizo, lo observo y le acorto la rienda cuando se quiere desbocar, cuesta, pero todo es prueba y error. Nadie nació sabiendo, no es necesario tampoco, sino sería todo hecho de memoria y sin endorfinas de por medio, laxo, abiótico.
Cuando todo se sobrepasa y no hay salida siempre digo lo mismo, la tristeza, la alegría, el corazón saliéndome del pecho… esto también pasará.