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Archive for 30 septiembre 2011

Ver


Esas ganas de callarte.
Esas ganas de matarte.
Siempre esos rulos me pueden y tu indiferencia me seduce. Soy un loco ya lo sé, y mientras miro el desfile de amigos que pasa a saludarte, yo de lejos te observo, de lejos te deseo sin que siquiera te percates.
No doy más, quiero drogarte. Obviamente lo nuestro no está destinado a ser legal ni correcto, eso ya se sabe. Sé que andás en skate, esa es mi oportunidad, lo sé, lo presiento, lo necesito.
Estas viejas que no paran de parlotear con esos perfumes frutales, ja… sólo yo doy ese detalle, frutales… pero que putito.
20 metros o 10 quizás? Eso separa mi entrepierna de la tuya?. Parecen kilómetros.
Basta! Dejá de comer yogurt, de mandar SMS, todo. Dejá de respirar. Quiero intentarlo, no me dejes. Ya es muy tarde.
No te inmutes, seguí mordiéndote el piercing del labio, no te estoy mirando pero no hace falta. Ya no hace falta, te huelo, te observo, te clavo la mirada aunque quisiera clavarte más que eso. Pero no, todavía no es tiempo… No estoy preparado, no lo entenderías.
Dejáme que me vaya, soltáme, liberáme; sabés que voy a volver, no hay cadenas que te aseguren eso, tenés una certeza mayor.
Tu encanto no reconocido, o quizás esas zapatillas y esa mochila de Tommy Hilfiger me cautiva más que todo lo demás… Pará! O no… Ya está, no hace falta. Ya te fuiste, ya me alejé.
Quizás el otro viernes te vuelva a ver, sólo eso. Ver

Los 3 Chongos

Creo que en mi rutina cotidiana si bien no frecuento demasiada gente, de la poca gente que veo a menudo es gente linda, al menos en lo físico (y claramente superficial pero admirable al fin). Mi vida social está supeditada más que nada a la facultad, tengo una carga horaria que prácticamente me obliga a estar en la facu la mayor parte del día con lo cuál es usual que me cruce a bastante gente. Dentro de mi carrera claramente hay tres pendejos que si en algún momento los agarrara inconscientes, muy en pedo o fuera de sí serían presas muy apetecibles para las garras que me aparecen cada vez que los veo y ponen mi imaginario a volar. Ellos son: Mava, Fepo y Yaka. Los tres estudiamos lo mismo, estamos en distintas etapas de la carrera y son personalidades totalmente distintas.

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La carta que nunca le dí

Me acuerdo como si hubiese sido ayer, después de ese frío saludo en la boca del subte y esas ganas de abrazarlo que me quedaron me fui directo al hotel a escribirle una carta. Agarré rápido esas hojas de cuaderno y con el tele prendido empecé…

Eran las 18.45 pm y la mano no me daba a basto para decirle todo lo que pensaba, todo eso que no le había dicho del todo sentados en ese café. 4 hojas fueron las necesarias para que toda esa euforia quedara plasmada para siempre en el papel que O.E.N nunca iba a leer. Entre una mezcla de declaración melosa de amor que daba un poco de asco hasta un intento de auto convencerme que todo iba a estar bien cuando tomara el avión, sabiendo muy bien que las lágrimas que me corrían decían lo contrario.

Mira que mal que estaba que le decía que era mi Alejandro, el de la canción y video de Gaga, no sólo por lo que significa la canción sino porque cuando pasó lo que pasó el tema estaba es su boom y el se había caracterizado como uno de los bailarines del video en la fiesta. Fue todo muy especial, si hay algo de lo que no quedan dudas es que todo se dió de una manera normal pero a la vez especial y que quedaría marcada a fuego en mi libro de memorias que vale la pena recordar. Faa! chabón, estaba tan hasta las pelotas que me fui a una joyería y le compré una “A” colgante para remarcar la idea por si no quedaba claro jaja… Siempre en mis impulsos soy demasiado bolacero o romántico, depende como se quiera ver. También le agregué una foto de Gaga, esa que se está asfixiando y le explicaba que así me sentí ese domingo después de aquel beso en ese sillón. Asfixiado, sin dormir, pensando, reventándome la cabeza y rogando que de alguna forma mágica el tiempo se detuviera y me pudiera quedar con él para siempre, dando por sentado que él quería estar conmigo, jaja… que iluso.

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El Pollo

M es un pibe de barrio como cualquier otro, le dicen El Pollo, típico pendejo de barrio con esa actitud algo pendenciera y desafiante. Vive a dos cuadras de mi casa, y para completar la tarea de stalker o de vecino de hace muchos años sé que tiene dos hermanos, uno de unos 14 años y otro que le antecede por un año que es todo lo contrapuesto a él, rubiecito de ojos celestes. Morocho, de casi mi misma edad y con una actitud rea desde que lo vi por primera vez hace más de 10 años en el barrio cuando todos eramos pendejos se nota que nunca le caí bien, a mi me daba lo mismo pero la verdad es que creo que en algún momento me odió. Quizás por no juntarme “con los pibes de la esquina” o simplemente porque chocábamos. Es el estereotipo del mandamás y el pija larga de la cuadra, con el pantalón metido dentro de las medias, cosa que aborrezco con toda mi alma El Pollo siempre me calentó. Nunca supe porque le decían como le decían, la verdad no interesa, siempre rapadito y con esos ojos medio verdosos y algo vidriosos siempre me miró de reojo y nunca nos saludamos.

Una vez creo que me puteó y me bardeó gratuitamente, claro estaba con “los pibes” y en ese momento lo odiaba, pero alguna que otra noche borraba ese incidente dedicándole algunas de mis mejores pajas. No sé que tiene que me calienta, es todo lo que puedo no querer de una persona o al menos eso demuestra. Exteriormente es el calco de un villerito más que camorrea y putea todo lo que le jode a su paso y las únicas prioridades que tiene son ponerse en pedo y ponérsela a una mina siempre que pueda. Quizás prejuzgue, pero en este caso dudo que me equivoque. Creo que esa actitud de “bad boy” muy pero muy lejos de Colin Farrell pero bad boy al fin es lo que me gusta, al fin y acabo todos somos un poco masoquistas.

Una vez cayó en la casa de una amiga a dejar un pedido de Avon y lo vi con la remera arremangada, era una tarde de verano y hacía calor, esos brazos quemados por el sol y algo sudados sin duda decretaron estaba en la lista de “los que me quiero coger pero nunca va a pasar”. La verdad que no creo que sea mal pibe, sólo que no estamos claramente en la misma frecuencia, a él le gustan demasiado las conchas y bueno yo… ya sabemos la historia jajaja, por otro lado esa pinta de malo que a todos nos gusta en cierta medida es algo natural en él y eso quizás es lo que lo hace atractivo, siempre que me lo cruzo en el colectivo esa cara de orto hace que inmediatamente piense en cogermeló, es básico pero bueno, funciono (y funcionamos) así muchas veces.

De eso quería hablar hoy, de El Pollo, uno de esos personajes que se cruzan en mi vida para alimentar mi imaginario homoerótico y que hacen que cada día anhele más una botella de cloroformo entre mis manos para sacarme las ganas. Este soy yo, el calladito y buen vecino que todos jodían y que desde hace rato te viene fichando. No me jodas mucho, porque algún día voy a tener cloroformo en serio y tu culo lo va a lamentar.

PD: Aclaro que “villerito” no es de forma despectiva, sólo que a veces las cosas se tienen que decir de una manera y no hay otra. Ya lo dijo Fontanarrosa “Un tonto no es lo mismo que un PELOTUDO”. Me da risa aclarar esto cuando hablo de pijas y conchas como si fuera el precio del dólar pero bueno, mañas que tengo.


Fiera

Me gusta el cerdo, el putito que me escupe, ese que me empuña su falo como la espada de Damocles y me obliga a cobijarla con mi boca. Me gusta ese hijo de puta que me pega, con ese pelo en el pecho y que cuando estoy ocupado con mis manos sin mirarlo me dice “te encanta forrito”. Ese animal que se queda en calzoncillos para que lo mire y me caliente hasta que me explote la entrepierna, ese salvaje que me agarra los glúteos fuertes y me la da bien duro, me pega palmadas secas y me deja su marca roja en cada centímetro de piel. Me encanta ese enfermo que me escupe y me putea, me denigra y me culea como nadie, que sabe lo que quiero y como darmelo y por eso no puedo oponer resistencia a todo lo que me hace. Todo es un combo, me lacera y me insulta pero es un simple pago y mínimo daño colateral que estoy dispuesto a pagar por tanto placer.

Me desorbita este malnacido, que aún sabiendo que lo detesto me llena como nadie, odio tu mente pero idolatro tu carne. Eso sos, carne perfecta, magra de pelotudez y llena de vigor y experiencia. Hijo de puta, dejá de pegarme tan fuerte que cada vez que lo hacés me haces mas dependiente de vos, hijo de puta, sos mi droga. Te odio. Te amo. Enfermo

Retorcido mi vientre contra el tuyo en el momento final te miro y veo tu verdad, vos con tus dientes me gruñís salvaje y me imponés miedo, me agarrás del cuello. No puedo respirar. No quiero respirar. Pajero de mierda te odio, pero no pares porque te la corto. Infeliz de mierda nunca más me hables, pero esta noche… esta noche desgarráme entero, que hoy, soy tu presa.