Inicio > Uncategorized > La carta que nunca le dí

La carta que nunca le dí

Me acuerdo como si hubiese sido ayer, después de ese frío saludo en la boca del subte y esas ganas de abrazarlo que me quedaron me fui directo al hotel a escribirle una carta. Agarré rápido esas hojas de cuaderno y con el tele prendido empecé…

Eran las 18.45 pm y la mano no me daba a basto para decirle todo lo que pensaba, todo eso que no le había dicho del todo sentados en ese café. 4 hojas fueron las necesarias para que toda esa euforia quedara plasmada para siempre en el papel que O.E.N nunca iba a leer. Entre una mezcla de declaración melosa de amor que daba un poco de asco hasta un intento de auto convencerme que todo iba a estar bien cuando tomara el avión, sabiendo muy bien que las lágrimas que me corrían decían lo contrario.

Mira que mal que estaba que le decía que era mi Alejandro, el de la canción y video de Gaga, no sólo por lo que significa la canción sino porque cuando pasó lo que pasó el tema estaba es su boom y el se había caracterizado como uno de los bailarines del video en la fiesta. Fue todo muy especial, si hay algo de lo que no quedan dudas es que todo se dió de una manera normal pero a la vez especial y que quedaría marcada a fuego en mi libro de memorias que vale la pena recordar. Faa! chabón, estaba tan hasta las pelotas que me fui a una joyería y le compré una “A” colgante para remarcar la idea por si no quedaba claro jaja… Siempre en mis impulsos soy demasiado bolacero o romántico, depende como se quiera ver. También le agregué una foto de Gaga, esa que se está asfixiando y le explicaba que así me sentí ese domingo después de aquel beso en ese sillón. Asfixiado, sin dormir, pensando, reventándome la cabeza y rogando que de alguna forma mágica el tiempo se detuviera y me pudiera quedar con él para siempre, dando por sentado que él quería estar conmigo, jaja… que iluso.

Se hicieron las 20.00 pm y pegué el suspiro mas sentido de toda mi vida, doble las hojas para después meter todo en un sobre verde que compraría al otro día.

Ahí descubrí una parte de mí que hasta entonces nunca se había presentado, esa sensación que se te quema el pecho. Ese domingo fue lo peor, aún más para incrementar mi papel hollywoodense ese domingo llovió, hacía frío y yo lloraba bajo la lluvia en un día nublado que era perfecto para sufrir por un espejismo.

Si hay algo que rescato de todo esto es que los sentimientos que sentí fueron de los más puros y a flor de piel que jamás haya sentido, será por eso que la gran lección que todo eso me dejó cavó hondo en mí y sin dudas llegué a conocerme y a valorarme como pocas personas lo hacen. Si señores, de todo esto rescato que aunque él nunca lea esa carta y ni se entere de todo lo que realmente generó en mí porque casi ni hablamos ya, fue un gran maestro que me enseñó a buscar bien hondo dentro de mí esa gema que es mi esencia y mi verdadero yo. Por eso digo que las cosas pasan por algo, y la verdad que le agradezco que me haya hecho pasar todo eso aunque en esos días sentía que me iba a morir, y que su naturalidad y casi frivolidad cuando le dije “me gustás, y mucho” con el corazón que se me salía por la boca me dieron ese choque contra una pared casi inesperada pero que a su vez me sacaba un peso de encima ya que sino se lo decía de seguro nunca me lo iba a perdonar. Sin duda que hay un final feliz para los dos, sólo que en caminos separados aparentemente, y poder decir eso con una paz interior y sin sufrir o anhelar algo que no fue es mi mayor éxito, porque como le dije en la carta: “Sólo en la habitación del hotel escribo esto con el corazón y mente en la mano lo mejor que pude. Todo para vos, sin nada a cambio, porque de eso se trata el amor incondicional; no tiene condiciones para nada, no negocia, no reclama”.

Como dije arriba, fue todo especial y raro… será por eso que aún después de un año y tres meses aún escribo sobre esto, sobre él. Lo voy a querer siempre, esa es la verdad, y con verlo feliz yo ya estoy feliz. Ese fuego ya se apagó, pero las brasas me recuerdan aún quién lo encendió.

Anuncios
  1. 13/10/2011 en 12:30 AM

    Yo también tengo un par de cartas en mi mesita de luz sin mandar. En mi corta experiencia, fue mejor no haberlas mandado. Saludos.

  1. 09/12/2011 en 4:06 AM

¿Qué te pareció?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: