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Que buen 69

Hace mucho que no lo veía a Pablo, pero cuando lo veía sabía que algo iba a pasar…


Pablo es amigo de un amigo, y ya en estos días amigo mío también. Es abiertamente gay, hipersociable y muy jodón. Si alguien  sabe de putos y en especial de los putos de Comodoro es él.
Ese día hacía mucho calor, a una cuadra vi que venía el colectivo así que con las pocas ganas que me quedaban después de un largo día de facultad corrí hasta la parada y me subí; por suerte estaba casi vacío, y en uno de los asientos estaba Pablo. Nos saludamos afectuosamente y nos pusimos al día, hablamos un poco de todo pero bueno, el tema primordial seguía siendo el mismo (si, ese que piensan). Dentro del chongo news compartimos data y curiosamente ese día parecía que iba a tener suerte. Pablo intercambiaba miraditas y sonrisas por el espejo con el chofer mientras me hablaba, después de un rato me dijo que habían tenido algo hace un tiempo y que no estaba para nada mal.
El chofer era un treintón de ojos celestes, canchero, camisita desabrochada y arremangada. El típico “macho”. Pablo me aconsejó que siguiera hasta la última parada en la terminal, que por la hora era el último recorrido que hacía y que si ya me había visto hablar con él la tarjeta de invitación para el garche ya estaba más que hecha. Él lo había hecho y se regodeaba de los resultados. Dicho eso nos saludamos y dos paradas más se bajó, el colectivo seguía casi desolado, una vieja con sus bolsas de compras, dos pendejas boludeando con los celulares y yo, mirando por el espejo devolviendo de igual forma esas miradas azules que iban aconteciendo lo que mi nerviosismo y calentura me incitaban a hacer, seguir hasta que termine el recorrido de acuerdo a lo que me habían dicho.
Ya sin nadie más que él y yo arriba del bondi me hice el dormido unas paradas antes que llegara, no sabía cómo iba a funcionar todo pero es lo único que se me había ocurrido.  Percibía su mirada… Ya en la terminal, estacionó y paró el colectivo.
Sentía como sigilosamente caminaba hacia mí, y ya empezaba la transpiración en mis manos. Me tocó el hombro  y me preguntó cómo me llamaba, Matías le respondí con una voz suave y fingida de recién despierto.
– Matías, asi que conocés a Pablo?
Tanteaba la situación y reconfirmaba lo que ambos estábamos pensando.
– Si, ¿Vos igual?.
Qué putito que sos Matías pensaba para mis adentros.
Con las luces del colectivo apagadas, y con una luz tenue del ocaso me quedó mirando y yo permanecía inmóvil. Me agarró la mano y la llevó a su abdomen, ahí la dejó. La primera carta estaba jugada.
Me levanté del asiento y nos quedamos mirando frente a frente, el silencio nos observaba y como un mediador en el ring nos alentaba a seguir el round. Le empecé a desabrochar la camisa azul plomo y no hizo basta hacer nada más, parecía que había activado el switch de la bestia. Con sus brazos fuertes  me apretó contra él y sentía como sus manos ásperas llevaban mi boca hacia la suya, de ahí en más cerramos los ojos y lo demás es historia sabida.


Recorrimos varios asientos, varias poses. El asiento doble, el simple, acostados en el pasillo, agarrados del caño, más que un colectivo eso era un carruaje kamasutral.
Él no se cansaba y yo le seguía muy bien el paso, era un juego tácito, el que aflojaba y tiraba la toalla perdía. Lamentablemente nunca pudimos saber quien resultó ganador. Como vieron que tardaba mucho en ir hacia las oficinas a dar el parte del día lo fueron a buscar, y ni tonto ni perezoso con todas las antenas paradas (entre tantas cosas que había paradas en ese colectivo jaja) divisó a un compañero que se acercaba a paso firme. Por suerte se estacionó lejos y con una buena vista para darnos tiempo y vestirnos.
Me volví a hacer el dormido y cuando su compañero llegó revivimos el acting nuevamente, improvisó unas puteadas por el supuesto pasajero somnoliento al cuál no podía despertar aunque sabíamos muy bien que lo único que queríamos relacionado al sueño, era una cama.
Me bajé y vi su pañuelo que quedó tirado en la escalera entre tanto revolcón, lo agarré y lo guardé para una próxima ocasión. Esto no podía quedar así.
Antes de salir finalmente de la terminal miré para atrás y me fijé el número del interno que manejaba y así saber cuándo viera un colectivo si era él o no, paradójicamente fue lo único que no hicimos ahí adentro, el 69.

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  1. 24/01/2012 en 10:07 PM

    Excelente! como siempre.
    Te pregunto: ¿alguna vez trabajaste de esos que calientan a través del teléfono por ejemplo? Bueno, por lo menos lo lográs a través del relato. Definitivamente tenés un talento para esto.

    Lo que no me quedó muy claro es lo del 69, que no lo leí por ninguna parte jejeje. Aunque supongo que eso fue lo menos que ocurrió en ese bondi jejeje.

    Verdaderamente este relato estuvo excelente, sobre todo porque reivindica la fantasía, el morbo o el fetiche del chofer de colectivo, y que no siempre tiene el lugar que se merece. Lamentablemente, en mil veces más fácil encontrar un policía Pasivo que un chofer Pasivo.

    ¿Carruaje kamasutral? jejeje… sos un hijo de puta jejeje

    • 25/01/2012 en 12:48 AM

      No che, nunca trabaje en un sex call pero no es mala idea ahora que lo decís jaja. Lo del 69 es por el colectivo Tronco! jaja igual ahi agregué 4 caracteres al final para darle el broche de oro que le faltaba. Me encantó la comparación policía-chofer, buena estadística jaja

  2. Tomy
    24/01/2012 en 10:14 PM

    Mi estimado Matías, esto es real o fruto de tu mente creadora.Si es real, me muero, jaja, no puedo creer que eso pase en Comodoro Rivadavia, una ciudad tan tranquila!!!!. Yo viajo todos los dias acá en Buenos Aires y jamás siquiera me animé a imaginar semejante situación. Cualquiera sea el caso, real o imaginario, dejame decirte que sos un tipazo, con muy buena onda, (iba a decirte que sos un fenómeno, pero a lo mejor te agrandás y después nos das turno para interactuar con vos, jaja, Un chiste, tomalo con humor)
    Un abrazo y todo mi afecto

    PD. Podés contar qué es lo que estás estudiando?

    • 25/01/2012 en 12:51 AM

      Jaja gracias por la buena onda, y las cosas siempre me las tomo con humor por suerte, por otro lado de que otra forma se las puede tomar un hombre sexualmente satisfecho? jajaja… ¿Qué estudio?… Mm, prefiero dejar el interrogante.

      • Tomy
        25/01/2012 en 10:58 PM

        Me dejaste sin palabras, bombón, jaja. Yo pensaba invitarte a viajar juntos en colectivo, pero no creo que lo necesites con semejante confesión:”… por otro lado de que otra forma se las puede tomar un hombre sexualmente satisfecho?”
        Me queda la posibilidad de que estudiemos juntos, jajaja y nos tomemos la lección mutuamente,jja.
        Gracias por dejarme compartir un poco de tu tiempo.
        Abrazo.

  3. Tomy
    31/01/2012 en 1:24 AM

    Matías, bombonazo patagónico, dónde estás? Por qué tantos dias de silencio? Tus ciberamigos te extrañamos.
    Un abrazo.

    • 31/01/2012 en 2:35 AM

      Gracias por tus palabras Tomy!. Acá estoy!
      La verdad que ando con ganas de escribir pero a veces la inspiración se me va y la mezcla del cansancio me puede. Y en eso soy bastante crítico, si no escribo con ganas no sale lo mejor de mí, y el que lee esto se merece eso como mínimo. Saludos!

  4. flakypompis
    28/07/2012 en 10:51 PM

    sexy!!! jejejeje

  5. Tomy
    15/03/2014 en 10:28 AM

    Mati querido, este relato salió publicado en estos días (marzo 2914) en otro blog pero respetando la fuente incluso con el link para dirigirlos acá. Estuve tentado a dejar un comentario destacando la calidad de tus relatos e invitando a que se den una vuelta para deleitarse con el arte de tu escribir. No me animé porque antes queria preguntarte si tenés algún problema de que lo haga.

    Un abrazo y si alguna vez venis a Buenos Aires a pasear, podemos buscar algún colectivo cuyo interno sea 69, jajajaj.

    Quiero hacer público mi agradecimiento por la buena onda que me dispensás y por este acompañamiento virtual y a la distancia que estamos estableciendo.

    • Tomy
      15/03/2014 en 10:29 AM

      perdón como te darás cuenta quise escribir 2014, aunque creo que en el 2914 todavia voy a seguir querièndote como ahora jaja.

      • 19/03/2014 en 1:00 PM

        Obvio que podés comentar lo que quieras donde quieras che! no soy Cortázar ni nada por el estilo tampoco! jaja

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