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Robin y Batman

Para salir de lo clásico, esa noche Robin fue el verdadero protagonista.

Damián me comió la cabeza toda la semana para que vayamos a una fiesta de disfraces, la verdad que no tenía la más mínima gana pero al fin y acabo, después de 5 días de tortura psicológica le dije que sí. Fuimos a ver que disfraces alquilábamos, no había una mierda para elegir, él se eligió un muy mal traído intento de Homero Simpson y yo, dentro de lo que se podía rescatar me quedé con el de Batman (sí, por supuesto nada que ver con Christian Bale o George Clooney).
Mi amigo tenía amigos chetos, ergo, la fiesta que me esperaba no era nada así no más. Era en una casa de campo, con lo cuál había que manejar casi una hora afuera de la ciudad. Cuando llegamos desde lejos se olía la joda, todo oscuro casi en medio de la nada y en una extensa arboleda las luces relampagueaban denotando el descontrol y los gritos alentando a tomar alcohol se oían a kilómetros a la redonda. Entramos  a la casa, a todo lujo por cierto, y al mejor estilo yankee había gente por todos lados con vasos de plástico rojos con alguna bebida alcohólica adentro. Debo admitir que todos eran unos chongazos, cumpliendo con el estereotipo de platudo que se revienta en el gym todos estaban para el crimen, recién ahí me dieron ganas de estar en esa fiesta, aparte un pequeño gran detalle que Damián no me había dicho, era una juntada solamente de hombres. Una noche de machos (o al menos eso pretendían). La noche siguió avanzando, el alcohol siguió haciendo lo suyo, la música seguía sonando y este Batman se empezaba a aburrir.
Me fui a caminar por ahi, ya eran casi las 6am y empezaba a aclarar de a poco, el clima acompañaba y lo árboles me incitaban a recorrerlos. Cuando encontré una montañita con un árbol en la cima me quedé sentado mirando al horizonte, tranquilo, respirando, relajando, caliente de tanto chongo. A los pocos minutos me empecé a meter mano, de repente el traje me apretaba, y estaba respirando cada vez más entrecortado… De repente sentí unos pasos, ramitas que se quebraban, cada vez más cerca, me pegué terrible cagaso, y con el amigo 100% activado.

– Perdón, no te quería asustar.
Se ve que se notaba mi cara de cagaso, pero la preocupación más grande era esconder el paquete.
– No pasa nada, pensé que era el único que se embolaba en la fiesta.
– Jaja, la verdad que no… Después de un tiempo todo aburre.
Caí en la cuenta, que boludo! con los nervios y todo no me había percatado que estaba… disfrazado de Robin!!!
– Jajaja recién caigo de lo que estás disfrazado, estamos para salir a combatir! (en la cama, pensaba yo). No te vi por la fiesta, igual era un despelote y no recorrí mucho.
– Jaja, igual llegué un poco tarde y ya todos estaban medio en pedo asi que no me extraña que no me hayas visto. Eso sí, yo te vi y eras el único con capa y haciendo de Batman. El único disfraz zafable digamos jaja…
El seguía parado y yo sentado en el árbol, le miraba esa malla, apretada, corta, caliente.
– Que tenés ahí?
Me sorprendió de punta a punta la pregunta, era obvio que hacía referencia a mi entrepierna, la cuál estaba tapada con una mano y con las piernas dobladas intentando disimular. Pero capté la onda, y retruqué sin muchas vueltas.
– Nada que no hayas visto… Supongo.
– Mmm… No sé, a ver…


Y ahí empezó todo, me clavó su mirada de tigre y ya estaba todo dicho. Se arrodilló, me puso la mano en la cabeza y me acercó a su pecho. Pectorales hermosos, tersos, definidos, impecables.
Sin mucho decoro nos sacamos la ropa y nos empezamos a besar, eran besos apasionados, con una lujuria contenida de ambos que explotaba frente a ese árbol en un espectacular amanecer. Nos paramos, me empujó con fuerza contra el roble y se dispuso hacer lo que quiso conmigo. Era el único Robin que hacía justicia por todos los estereotipos maricas que conocemos, era un macho alfa en su esplendor. Me agarró la capa y me la pasó para adelante, fue lo único que tenía puesto, él solamente se dejó el antifaz. Era un juego tácito que propusimos y nos encantó, los superhéroes cogiendo al amanecer. La pareja mítica de Bruno Díaz y su jóven maravilla cobraba otro sentido con nuestros cuerpos desnudos entregándonos al placer mientras salía el sol.
Terminamos exhaustos, el fuego que nos consumió fue intenso y quedamos los dos sentados uno al lado del otro sin decir nada, desnudos con la ropa que nos sobraba revoleada lejos por el momento de pasión vivido. El sol nos iluminaba, nos miramos y nos despedimos. Me cambié y volví para la casa de nuevo, busqué a mi amigo y nos fuimos. Él se quedó ahí fumando un pucho, todavía desnudo cuando lo vi de lejos saliendo con la camioneta.
Nunca más lo vi, esa noche Robin demostró que Batman a veces, podría ser el jóven maravilla, y él, mucho mas que un superhéroe.

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  1. 04/10/2012 en 10:33 PM

    Ok
    Yo esperaba la segunda parte de Mirko y André pero bueno, este “comic” no está nada mal.
    Vos siempre desafiando las tradiciones jejeje, ¿cómo es eso que Batman….? jejeje; en fin; lo más sorprendente es que haya habido un chongo vestido de Robin, pero todo es posible.
    Me alegro por tu suerte, evidentemente has sido tocado por algún dios del sexo, porque incluso en una fiesta en la que te aburriste, terminaste divirtiéndote jejeje.

    Te mando un abrazo. Me alegro que hayas posteado de nuevo. Portate bien

  2. Tomy
    14/10/2012 en 4:00 PM

    Mi estimado Mati, cuánto tiempo esperando un post tuyo. Aunque no deje mensajes casi todos los dias entro a tu blog, pero como imagino que estarás ocupado, no quiero abrumarte con mensajes.

    Supongo que ya sabrás que al ir leyendo este relato lo personificaba en vos y en mi jeje. Qué otra cosa podía hacer?

    Te repito: Qué debo decirte que ya no te haya dicho? No sé, que me gustaria ser un ángel para cubrirte con mis alas?

    Un abrazo y todo mi afecto

  3. Tomy
    18/10/2012 en 11:20 PM

    Hola, cómo estás? No interactuás más con tus admiradores? A qué se debe tu silencio?

    Un abrazo.

    • 22/10/2012 en 12:18 AM

      Hola Tomy, ando a mil con cosas. Y para que mentir? También ando seco en el tema literario, no por eso no leo lo que ponen o me paso cada tanto por acá. Pero bueno, ando sin las cosas primordiales para poder escribir, tiempo y ganas. Abrazo!

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