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André y Mirko

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Llegó el jueves…

Viene de acá ->PARTE I

Ese día llegué un poco antes, había salido antes de la facu asi que aproveché el tiempo para bajarme del colectivo a un par de cuadras de la casa de André y caminar. El día estaba hermoso, asi que me senté en la entrada de una puerta con escaleras a dos o tres casas de dónde tenía clases para disfrutar del día. Faltaba un poco menos de una hora para la tortura matemática así que quería llegar lo mas zen posible.
Para mi sorpresa, mi intento de meditación no duró mucho. Tenía los ojos cerrados y el sol que me daba en la cara de repente se vió opacado por una sombra que me estaba observando, abrí los ojos y escuché:

– Qué hacés acá sentado como loco malo? No me digas que llego tarde!?
Era André, sin remera, sudado y agitado que venía de entrenar… Sí, era rugbier. Cada momento se ponía más cachengue y mejor.
– No, nada que ver. Quedáte tranquilo que el que vino más temprano fui yo, me desocupé antes y aproveché para venir y relajarme un toque, de paso no molestar antes de horario.
Le respondí con el mayor de los esfuerzos para no mirar su entrepierna debido al short negro que portaba, su torso transpirado era algo que me hacía difícil coordinar las palabras. Es difícil hablar cuando lo único que querés es desnudar a alguien en la vía pública. Pero pude.
– Bueno vení, pasá! No te voy a dejar sentado acá.
Hicimos un par de pasos y llegamos a su casa, nunca agradecí tanto a las matemáticas.
– Ponéte cómodo, me pego una ducha y vuelvo.
NO ME DIGAS ESO! pensé para mis adentros, y con mi mejor cara de póker me senté y esperé, escuché el agua de la ducha correr y trataba de pensar en otra cosa. Pero a quién engañaba? Ya estaban los ratones y las fantasías del tamaño de la torre Eiffel.
Después de cambiarse bajó las escaleras con un look que no había visto antes, un poco más distendido de la imagen de nerdo que solía transmitir cada vez que lo veía. Bermuda verde, musculosa al tono, una pulsera que no le había visto y un tatuaje que nunca me había percatado que tenía. Un tribal chico el hombro derecho, lo cuál sumado a la nueva impresión que me daba con ese look de entrecasa pensé que me habían cambiado de persona. Se ve que algo notó en mi cara porque acotó:

– Sorprendido? Jajaja, esto uso siempre después que me baño. Cuando termino mi jornada digamos, lo que pasa que vos siempre me ves con el look formal, pero este también soy yo eh!
– Jajaja, no te hagas drama que yo no emito opinión con el look de cada uno. Pero que parecés otra persona seguro. Estaría bueno verte más tiempo así.
Palo e indirecta que dejó pasar para empezar a lo que habíamos acordado, la divertidísima clase de álgebra. Ahí si que el tiempo no pasaba más, también, después de esa previa y haberse duchado en mis narices no estaba mucho para números.

Escribiendo en la pizarra que tenía yo le miraba esa espalda torneada, era casi tan imponente como El David de Miguel Ángel. Sus brazos bronceados eran un deleite para la vista. En ese entonces, se dió vuelta y me vió obnibulado en mi mundo.

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– Veo que me estás prestando mucha atención.
Me sonríe en tono irónico.
– Por supuesto, el cambio de look ayuda mucho al álgebra. Le respondí con la misma intensidad.

Sonrió y siguió escribiendo fórmulas y haciendo gráficos, yo mientras tanto intentaba reproducir lo mismo en mi cuaderno. Sin mucho éxito claro. De repente me sentí demasiado aburrido y le dije que iba un toque al baño, él siguió y dijo que preparaba algo para tomar mientras.
Cuando volví lo vi que se reía mientras miraba mi cuaderno, en ese instante me quise morir, ya sabía lo que estaba mirando. Sin mucho preámbulo me miro fijo y con voz simpática me dijo:

– Sos todo un artista gráfico. Mientras señalaba las tremendas pijas que tenía dibujadas al final del cuaderno. Yo sin arrugar y notando que su afirmación no sonaba inquisidora le respondí.
– Sólo en mis tiempos libres, cuando me aburro o quiero distraerme.
– Mi hermano me comentó algo, ahora es un buen momento para distraerse no?

Me hice el desentendido y solo atiné a responder con una sonrisa expectante, él sin mucho tacto cerró el cuaderno me agarró la mano y me la llevó a su ingle. Me gustaba eso tosco y casi bruto que tenía ya sea por falta de experiencia o porque estaba algo nervioso, a diferencia de su hermano no era suave y certero, pero sí efectivo y mucho más intrépido, salvaje.
Bien dicen que los calladitos son los peores, y la verdad que puedo dar fe de ello, el look nerd y casi virginal había quedado muy atrás cuando casi sin preguntarme nada y por poco obligándome a desvestirme me daba vuelta y me apoyaba sobre la mesada. Era un toro embravecido, sentía sus piernas fuertes chocando con las mías, su respiración acelerada sincronizando con la mía. Disfrutando al máximo.
Me agarró fuerte y me apoyo contra la pizarra, mi espalda algo sudada sirvió de calco para las fórmulas y gráficos que estaban escritas en ella y el sosteniéndome en el aire mientras me besaba hacía que yo tocara el cielo con las manos. El té y café que había preparado estaban casi tan calientes como nosotros.

3
Por último me bajo al suelo y me agarró la cabeza suavemente pero de forma imperiosa me hizo arrodillarme, sabía lo que quería y estaba dispuesto a dárselo. Recorrí suavemente con mi boca sus hermosos abdominales y llegue a su vergel, era perfecto, anatómico, recto, casi con personalidad. Él cerraba los ojos y me decía que era genial, que no pare.
De repente sentimos que la puerta de entrada se abría, yo me paralicé. Él me agarró la cabeza y me dijo que continúe, que no era nada. Yo elegí confiar y seguí con lo mío. Cuando miro de reojo, simplemente estallé en el asombro. Mirko nos estaba mirando desde la puerta de la cocina, en ese microsegundo entendí todo, y como siempre redoblé la apuesta.
El ambiente estaba dado, las reglas ya estaban fuera de discusión. Con más ahinco seguí desplegando mis dotes amatorios hacia André, mientras lanzaba una mirada lasciva y casi prohibiendo que se acerque hacia a dónde estábamos. Él ya había tenido su parte, ahora le tocaba a André, nadie estaba invitado a jugar el juego, pero sí a mirarlo. Observó un rato y se fue, sin antes mirarme y esbozar una sonrisa que dejaba entrever que esto, era sólo el comienzo.

André me agarró la cabeza con sus dos manos fuertes y me hizo mirarlo fijamente por unos segundos, sentí una conexión única. Algo que la habilidad de su hermano no me había hecho sentir. Eran dos mitades perfectas que hacían un sólo placer. Terminamos, nos cambiamos en silencio. Cuando quiso decirme algo le negué la opción con la cabeza, le agarré la mano y le sonreí. Acerqué mi boca a su oído, todavía plena del aroma de su sexo y le dije que lo llamaba. Me devolvió una sonrisa y me fui.
Antes de cruzar la puerta vi que Mirko estaba en calzoncillos y apoyado en la baranda de la escalera mirandomé desde el pasillo alto, no hizo falta decir nada. Se sacó la remera y quedó sólo con ese bóxer blanco que había volado por los aires unos días atrás; hizo unos pasos y antes de entrar al baño se sacó el calzoncillo y casi desafiándome me dejó ver su hermosa parte trasera antes de entrar al baño. Miré hacia la cocina y estaba André ya casi totalmente vestido tomando su café, repuesto con su actitudd virginal y cuasi inocente. Ese habrá sido el único instante en la historia en que el infierno estaba arriba y el cielo abajo.

Continuará?…

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  1. Tomy
    03/03/2014 en 11:55 PM

    Mi estimado Matías, qué alegría que vuelvas a escribir!!!
    Me gustaría preguntarte tantas cosas, que prefiero pedirte si podés contarnos qué estuviste haciendo en todo este tiempo.
    Alguna vez te dije que me habia hecho una representación mental de tu persona y que eso me hacia sentirte más cercano en los afectos, pero de todos modos tu ausencia en este lugar se siente y mucho.
    Te mando un abrazo y todo mi afecto virtual desde Buenos Aires.

    • 04/03/2014 en 4:18 AM

      Hola querido Tomy, siempre atento y fiel a lo que escribo. Yo también debo admitir que te extrañaba. Esas palabras de cariño siempre hacen bien al alma, gracias.
      Y en todo este tiempo no hice nada nuevo ni revolucionario, más de lo mismo sólo que ausente de inspiración para escribir. Nada más ni nada menos.
      Pero como verás al costado me hice una cuenta twitter, no sé como te llevarás con la tecnología pero creo que es una buena herramienta para mantener de alguna forma el contacto, algo más rápido y corto que un blog y con la misma intencionalidad. Espero que no abandonar tanto este espacio, aunque en realidad aunque quisiera no podría. Podré tener un lapso de ausencia pero ya es parte de mí.

  1. 24/02/2014 en 4:08 AM

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