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Posts Tagged ‘Realidad’

Tuviste un día malo nada más

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Te quiero mucho, yo ya me estoy yendo. Leer más…

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Juan, la deuda saldada

Las vueltas de la vida quisieron que me lo garche Leer más…

Que buen 69

Hace mucho que no lo veía a Pablo, pero cuando lo veía sabía que algo iba a pasar…

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¿Vivir o sobrevivir?

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta.”

John Lennon. Leer más…

Pero está escrito así, tiene que ser verdad.

Esa fue la respuesta que más ruido me hizo cuando hablábamos con Fabio sobre Dios. Leer más…

Albañil indecente

Calor del orto, ese verano hacían unas temperaturas que rajaban la tierra. La obra iba bien, mi viejo al fin había dado con el albañil que parecía hacía bien su trabajo, cosa que un tiempo después yo iba a confirmar también en otros aspectos.
Héctor trabajaba solo, si bien eso hacía que la ampliación de la casa fuera más lenta de lo que hubiésemos querido teníamos la certeza de que el trabajo estaba bien hecho, mi viejo confiaba en él y muchas veces  lo dejaba trabajando sólo hasta que yo llegara por la tarde e hiciera el rol del patrón, o eso me gustaba pensar a mí en mi cabeza retorcida por todo lo que iba a acontecer. Era un hombre humilde, fornido, del interior, con esa piel curtida y tez trigueña que parecía tener un bronceado natural todo el año, brazos fuertes y algo lastimados por su esfuerzo en ese oficio tan rudimentario y exacto a la vez. A veces llegaba temprano y almorzábamos juntos, después de estar un mes por casa ya era alguien de confianza, aparte de ser alguien respetuoso y ubicado era de esas personas con cero maldad y que te das cuenta que son 100% transparentes. Y como siempre, esa inocencia me ponía a mil.
Con sus apenas 35 años era una persona que parecía que había vivido muchas cosas, varias charlas productivas de la vida y de tantas otras cosas salieron de esos almuerzos, tan bien la pasaba que empecé a acomodar mis horarios para estar siempre a la hora de comer.
Un día haciendo un poco de sobremesa en el patio, Héctor abrió las piernas y un agujero en el pantalón en ESA zona dejó algo al descubierto que jamás le había prestado atención.

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